Posición como fundamento de tiro

Posicion tiro

En la mayoría de los casos, al menos de los casos de instrucción que he visto en México, los fundamentos de tiro son el elefante blanco en la habitación al que se prefiere dejar en paz porque es más fácil darle la vuelta y hacer como que no existe que enfrentarlo y meterse en camisa de once varas. Sin embargo, el no dominar, o al menos conocer, el tratamiento e importancia de los fundamentos de tiro, es minar por completo uno de los caminos más esenciales para lograr una buena instrucción de tiro.

Se les menciona mucho y se les comprende poco, justo como el Padre Nuestro; hay distintas versiones, muchas de ellas con buenas intenciones, pero incompletas y poco comprendidas.

Entendamos los fundamentos de tiro como la explicación del proceso del disparo de armas de fuego, mismo que puede simplificarse o especializarse dependiendo de la situación o del contexto, por lo que deben ser más entendidos como herramientas que puedes usar con diferentes intensidades más que como dogma.

Posición.

La posición es la interfaz entre el arma y el mundo, se encargada de mantenerla quieta, regresarla a su lugar, te ayuda a apuntar y a moverte cuando es necesario. Uno de sus grandes enemigos es la comodidad y es mucho más compleja que un simple “mueve el pie cinco centímetros hacia el frente.

La posición de tiro la postura corporal que nos permite interactuar con el arma y el medio ambiente para neutralizar fuerzas, estabilizar el cuerpo, controlar el retroceso y facilitar el desplazamiento. La posición, como la interfaz entre el medio ambiente y el arma, debe adaptarse al contexto en el que se emplean el arma de fuego, de tal forma que el tirador pueda resolver los problemas asociados con el terreno, coberturas, cubiertas y/o movimiento conforme se le vayan presentado.

Una buena posición, cualquiera que esta sea, en vez de cumplir con aspectos canónicos, debería tener un nivel adecuado entre equilibrio, estabilidad y movilidad con el fin de mantener el balance y el centro de gravedad.

  • Balance: es el control general que el tirador tiene de su centro de gravedad.
  • Estabilidad: es el control que el tirador tiene de los movimientos del cañón y de los órganos de puntería.
  • Movilidad: es la facilidad que el tirador tiene para iniciar, mantener y detener un desplazamiento, tanto del arma como del resto del cuerpo.

Toda posición de tiro es una combinación, en distintos niveles, de estos tres conceptos, tomando que tienen como objetivo lograr la neutralidad de fuerzas entre el tirador y el retroceso del arma, entendido que las posiciones más tácticas son relativamente inestables, mientras que las posiciones con mayor estabilidad son la que carecen de movilidad. La buena posición del tirador, por la tanto, es completamente contextual y la mejor posición será determinada por el objetivo que se desee lograr. Esto no significa que se tenga carta libre para hacer lo que se desee en este aspecto, sino que dependiente del objetivo y situación, la posición deberá cambiar siguiendo principios biomecánicos que ayuden a lograr los principios de efectividad, eficiencia y consistencia.

La posición de tiro mitiga de forma importante los procesos relacionados al disparo del arma de fuego. para realizar un análisis detallado sobre los niveles de balance, estabilidad y movilidad que requiere una posición determinada, es importante identificar los procesos de movimiento del arma durante el disparo y como impactan los distintos puntos de giro (articulaciones) que tiene el cuerpo humano.

Dinámica del arma de fuego.

Antes de la posición, los factores que influyen en el control del arma son los siguientes.

  1. La fuerza que el arma genera al ser disparada, que depende del calibre, peso de la ojiva, largo del cañón y tipo de rompeflamas o freno de boca (si lo tuviere).
  2. La estructura del arma, que determinara la forma en la que las fuerzas que genera el retroceso se impactan contra el cuerpo del tirador y el tipo de palanca que se genera sobre los puntos de contacto.
  3. La posición del arma en relación con el centro del cuerpo.
  4. La fuerza física que el tirador es capaz del aplicar en el arma.
  5. El peso del tirador.
  6. Los puntos de contacto y la cantidad de superficie con la que el tirador toma el arma.

Estos seis factores, que son completamente diferentes en cada tirador, influyen directamente en la cantidad de control que el tirador puede ejercer sobre determinada arma, de ahí que tiradores muy pesados o fuertes no tengan tanta necesidad de estirar completamente los brazos o inclinarse demasiado hacia el frente como lo harían tiradores más ligeros y con menor fuerza física.             

El arma de fuego, al ser disparada, genera tres movimientos como resultado de la proyección de la energía por la deflagración de gases en el casquillo.

  1. Movimiento en reversa, que se da como resultado inmediato de la resistencia que la ojiva presenta a ser empujada hacia el frente y, por consecuencia, del cerrojo al ser empujado hacia atrás.
  2. Movimiento vertical, que se genera como resultado de la transferencia de energía a través de los brazos, codos, hombros, cadera, rodillas y talones.
  3. Movimiento horizontal, que se genera como resultado de posición relativa del centro del arma y el centro del cuerpo del tirador.

Para ser capaces de controlar el arma, o de enseñarle a alguien a controlarla es necesario ser conscientes de que la energía que transmite el arma buscará desfogarse a través de los lugares más débiles del cuerpo.

  1. El movimiento en reversa será mitigado por el peso completo del tirador, el bloqueo corporal y la posición del centro de gravedad. De tal manera que la posición más idónea para realizar los disparos es llevar los brazos el frente y empujar los hombros delante de la cadera; qué tan adelante deban colocarse dependerá de la estructura física y peso del tirador. La energía sobrante de este movimiento, y que no sea mitigada de alguna otra manera, resultará en movimientos horizontales y verticales.
  2. El movimiento vertical será mitigado por el bloqueo corporal que el tirador realice de las articulaciones a través de las cuáles viaja la energía, como las muñecas, codos, hombro cadera y talones.
  3. El movimiento horizontal se genera por la posición relativa del arma en relación con el centro del cuerpo, mientras más alejada se encuentre el arma, el potencial de movimiento es mucho mayor debido por los ángulos de rotación de la cadera y de los hombros. La única forma posible de eliminar completamente este movimiento es la colocación del arma en el centro del cuerpo, misma acción que no es posible si se desea tener la posibilidad de emplear los órganos de puntería en algún punto del empleo del arma de fuego.

Posición de los pies

La posición de tiro, independientemente de la técnica, es la suma de cada una de las partes del cuerpo que están involucradas en el balance, estabilidad y movilidad del operador del arma de fuego. Como conjunto, el movimiento o posición de una parte afecta a las demás, pero al ser una armonía de movimientos, cuando una parte del cuerpo general un movimiento equívoco o se encuentra en una posición errona, otra parte puede compensar para mantener niveles de balance, estabilidad y movilidad adecuados para cumplir con la meta propuesta.

La posición de tiro está mayormente determinada por la posición de la cadera, la cabeza y los brazos, mientras que la función de los pies es la de proporcionar movilidad a la posición y la cadera sirve como unión entre la posición de los pies, de tal forma que, si los pies están colocados en una forma errónea, la cadera puede bloquearse para evitar movimientos ineficientes a la atura de los hombros para minimizar movimientos laterales, aunque el equilibrio del cuerpo completo puede estar comprometido. La posición de los pies es independiente de la posición de tiro debido a los bloqueos o movimientos que genera la cadera para compensar.

Desde un punto de vista aislado y sólo tomando en cuenta la posición de tiro, la posición de los pies debe permitir que la posición de tiro resulte en un apuntado natural del arma sin exceso de tensión muscular (Stanford, 2001). El terreno, los obstáculos y barreras, la situación y la flexión relativa de los codos determinarán dónde se deben colocar los pies para lograr la una buena relación entre menor tensión muscular posible con el mayor apoyo que se pueda obtener.

                            

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